Fotografia de la Pieza  

Quetzalcoatl

(escultura)

 

 

Cultura azteca.

Siglos XIV a XVI d.C.

Original de pórfido.

Museo del Hombre. París.

 

Alto: 45, ancho: 26, prof.: 25

 

 

Basalto

860 €

 

La civilización azteca (1325-1520 d.C.) es la más tardía de todas las civilizaciones precolombinas. Sucesores de los toltecas (tolteca significa «maestro artesano»), los aztecas desarrollaron un arte de una gran riqueza y originalidad.  La vocación religiosa y guerrera de los aztecas fue en buena parte la causa de que en dos siglos se hicieran dueños de la mayor parte de México y ensancharan los límites de su imperio hasta la actual Guatemala.

La versión más antigua del mito de Quetzalcoatl es de origen tolteca, y encierra enseñanzas fundamentales sobre la concepción del hombre como ser cósmico. Según el mito, Quetzalcoatl fue un rey de una pureza absoluta hasta el día en que cediendo a las presiones de malos consejeros se embriagó y realizó el acto carnal con la bella Quetzalpetatl; trastornado por lo que él consideraba el más horrible de los pecados (la perpetuación de la vida terrestre), se aplicó un castigo ejemplar: abandonó su reino bien amado y se arrojó al fuego; cuando su cuerpo se hubo quemado, su corazón se elevó hacia el cielo donde se transformó en el planeta Venus.

A Quetzalcoatl se le asocia a la imagen de la serpiente emplumada.  En el idioma nahuatl quetzal significa ave, y coatl serpiente. El ave-serpiente, que aparece por lo general como una serpiente con plumas, simboliza la dualidad de la naturaleza humana.  El ave, las plumas, simbolizan el Cielo, lo espiritual; la serpiente simboliza la Tierra, lo material.  Y entre ambos elementos se produce lo que los toltecas llamaban «la guerra florida», que está representada en el mito de Quetzalcoatl.

La «guerra florida» significaba para los toltecas «hacer que tu corazón florezca», indicando la posibilidad de hacer brotar aquello que potencialmente se encuentra en el órgano que corresponde al centro del hombre -el corazón-, en donde reside la vida, símbolo del quinto Sol, el Sol del movimiento. Hacer que un corazón florezca significa hacer brotar un alma, o tomar conciencia plena de su existencia.

Pero de igual forma que en la naturaleza se requiere de tiempo y vencer obstáculos para producir una flor, el hombre sólo puede florecer si gana su guerra, que no es una lucha contra un enemigo externo, sino una lucha interior por la conquista de su propio Yo.

La obra que aquí presentamos es un ejemplar del arte azteca encontrado en el valle de México. Representa a ese hombre-dios que fue Quetzalcoatl recogido sobre sí mismo en posición fetal, preparado para nacer en el mundo de lo inmaterial.   La cabeza del hombre emerge de las fauces de la cabeza de serpiente, que parece servirle de casco.  Todo él está rodeado por la serpiente emplumada, con unas plumas en forma de llamas de fuego, elemento de purificación.

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